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La luz y las tinieblas
Publicado el 2 de abril de 2025

La luz y las tinieblas

La dualidad luz-tinieblas constituye uno de los símbolos fundamentales de la masonería. Presente desde la iniciación del nuevo aprendiz, esta simbología acompaña al masón a lo largo de su recorrido iniciático.

Las tinieblas representan el estado de ignorancia en el que se encuentra el hombre antes de su iniciación. Es el mundo profano, donde los prejuicios, las supersticiones y las pasiones oscurecen la razón.

La luz, por su parte, simboliza el conocimiento, la verdad y la sabiduría. Cuando la venda cae de los ojos del nuevo iniciado, recibe simbólicamente «la luz», primer paso hacia el conocimiento de sí mismo y del mundo que le rodea.

Pero esta oposición no es maniquea. Las tinieblas no son intrínsecamente malas, ni la luz intrínsecamente buena. Son complementarias y necesarias la una para la otra. Sin tinieblas, ¿cómo apreciar la luz? Sin ignorancia previa, ¿cómo valorar el saber?

El trabajo masónico consiste pues en transformar progresivamente las tinieblas en luz, iluminar lo que era oscuro, comprender lo que era misterioso. Es un camino sin fin, pues cuanto más se avanza hacia la luz, más se descubre la inmensidad de lo que queda por iluminar.